Un cartel construido alrededor de la historia de un género suele funcionar siempre igual: los veteranos reciben un cierre aparte, separado del resto, un homenaje más que una conversación. «Four Decades of Detroit Techno» en el Q-Factory de Ámsterdam hace lo contrario. El viernes 23 de octubre, Juan Atkins, quien fundó Metroplex Records en Detroit en 1985 y encarna casi en solitario el origen del género, toca en un cartel de 14 horas junto a Octave One, Scan 7, Terrence Dixon y Kenny Larkin, los artistas que construyeron la segunda y tercera oleada del sonido, y nombres más recientes como Alinka, Acida Dominga y DJ Pierre, que lo llevan hoy.

¿Por qué juntar cuatro décadas en un escenario en vez de cuatro escenarios separados?

Elypsia Music Group y Metroplex presentan esta noche como un bloque continuo, no como una sucesión de carteles generacionales, de 14 h a 4 h sin cortes. El planteamiento del propio evento es explícito: mostrar, en una sola sala, el vínculo entre Detroit, Chicago y las escenas europeas que pasaron treinta años importando, deformando y devolviendo el techno al otro lado del Atlántico. No es la misma promesa que «leyenda más teloneros». Es una filiación tratada como una cronología compartida, no como un trofeo.

¿Qué más está en juego esa noche?

La velada también sirve de preestreno de «Four Decades of Detroit Techno: Vol.1», un proyecto de recopilación que documenta la música y los artistas que han dado forma al legado electrónico de la ciudad, antes de su lanzamiento oficial. Unir un preestreno de escucha con un cartel en vivo intergeneracional es una declaración sobre dónde se quiere contar primero esta historia: en una pista de baile, no en un comunicado.

La línea del propio evento: busca destacar la intersección entre Detroit, Chicago y la comunidad electrónica europea.

¿Por qué importa el momento elegido?

Todo esto ocurre durante la edición del 30 aniversario del Amsterdam Dance Event, un año clave para la conferencia que se convirtió en el mayor punto de encuentro europeo de música electrónica. Poner a Atkins en el mismo escenario que la generación a la que influyó, en vez de por encima de ella, es una forma contundente de celebrar dos aniversarios a la vez: los treinta años del ADE y las cuatro décadas desde que el techno de Detroit tiene nombre.