¿Qué decidió realmente el tribunal?

El 3 de septiembre de 2026, el Bundesgerichtshof (BGH), el Tribunal Federal de Justicia alemán, rechazó la apelación del fundador de Kraftwerk Ralf Hütter y confirmó que el productor Moses Pelham tenía derecho a samplear un loop rítmico de unos dos segundos del tema de 1977 «Metall auf Metall» para el sencillo de Sabrina Setlur de 1997 «Nur mir». La Primera Sala Civil confirmó un fallo de 2022 del tribunal regional superior de Hamburgo, que ya había determinado que el uso de Pelham, desde junio de 2021, estaba protegido por la excepción de pastiche del derecho europeo.

El juez Thomas Koch planteó el criterio sin rodeos: la apropiación es aceptable cuando alguien familiarizado con el original puede reconocer tanto el préstamo como la diferencia, un diálogo artístico o creativo perceptible entre las dos obras y no una copia directa. Convertir un loop electrónico en una base de hip hop, según el tribunal, entra dentro de ese diálogo.

¿Qué cubre el pastiche en el derecho europeo?

La excepción no es nueva. El Tribunal de Justicia de la UE sentó las bases en su fallo de 2019 sobre este mismo caso, al determinar que un sample usado de forma modificada e irreconocible al oído no infringe derechos, y que el pastiche cubre de forma más amplia obras que imitan o evocan otra obra sumando un compromiso creativo reconocible. El fallo de septiembre del BGH es la primera vez que un alto tribunal alemán aplica ese criterio a una canción comercial terminada y no a un supuesto hipotético.

No todos lo leen igual. Andreas Walter, del bufete Schalast, que sigue el caso desde hace años, lo dijo sin rodeos.

«Quien toma un fragmento del sonido de otra persona, lo transforma y lo coloca en un contexto artístico genuinamente nuevo no está copiando, está creando.»

Florian Drücke, presidente de la organización musical alemana BVMI, ve el mismo fallo como un riesgo en sentido contrario, advirtiendo que el pastiche podría convertirse en «un salvoconducto para el sampleo no autorizado» si los tribunales lo aplican con laxitud.

¿Por qué le importa esto a la house y al techno?

La house y el techno se construyeron sobre samples que nadie clareó jamás: líneas de bajo disco troceadas en loops, breaks de funk convertidos en bases rítmicas, fragmentos vocales sacados de viejos maxis. Kraftwerk es en sí mismo materia prima de géneros enteros, sus cajas de ritmos y secuencias atraviesan décadas de techno de Detroit y más allá. Un precedente que dice que un loop corto y transformado puede ser legal sin licencia, siempre que haya distancia creativa real respecto al original, le da a los productores un argumento concreto cuando llega una carta de reclamo. También le da a sellos y titulares de derechos un blanco más estrecho: demostrar que no hubo transformación real, o que el sample se mantuvo reconocible como el original y no como mera materia prima.

¿Está el caso realmente cerrado?

No del todo. El fallo del BGH resuelve el uso del sample por Pelham desde junio de 2021 en adelante. Una demanda constitucional aparte, que cubre el tramo 1999-2021 del litigio, sigue pendiente, el último capítulo de un pleito que ya pasó por los tribunales alemanes, el Tribunal Constitucional alemán y el TJUE una vez antes. Veintisiete años después, «Nur mir» sobrevivió al debate sobre si tenía derecho a existir.