Gemini pasó de icono del underground a uno de los mayores misterios de la música house. En los años noventa, Spencer Kincy era venerado como uno de los productores y DJ más dotados de Chicago, publicando a un ritmo incesante e influyendo en artistas mucho más allá de la ciudad. Entonces, en la cima de su talento, desapareció de la escena.
¿Quién es Gemini y por qué el house de Chicago lo considera un genio?
Spencer Kincy, que grababa casi todo como Gemini, su signo del zodiaco, era el productor más dotado y prolífico de la segunda ola del house de Chicago, y uno de los que enseñaron al mundo lo que la deep house podía hacer sentir. Entre 1994 y 2000 aproximadamente dejó más de 200 temas en vinilo, la mayoría en Relief y Cajual, los sellos de Curtis Jones (Cajmere, luego Green Velvet), con discos clave también en Peacefrog y el Planet E de Carl Craig. Cierra la década con tres álbumes, In Neutral, In and Out of Fog and Lights y The Music Hall, además del LP Imagine-A-Nation en Relief. Y entonces, en la cima misma de su carrera, desapareció de la industria, una desaparición que aún hoy resuena en la música. Esta es la historia de una leyenda de verdad, de lo que su música sigue enseñando y de cómo llegó hasta Daft Punk.
¿Qué hacía tan especial el sonido de Gemini?
Donde buena parte del house noventero seguía una fórmula, Kincy jugaba. Sus discos tienen cultura de jazz y están llenos de sorpresa: acordes que resuelven donde no lo esperabas, baterías que se mecen en vez de marchar, líneas de bajo que respiran como un músico en vivo y no como un preset. Podía ser crudo y desnudo para la pista y, acto seguido, escribir algo tierno y cinematográfico, con la misma calidez artesanal. Por eso quienes aman el oficio siguen despiezando sus temas: Gemini es una clase magistral sobre cómo hacer que una máquina suene humana, y sobre cuánta emoción cabe dentro de un simple loop.
¿Cómo inspiró Gemini a Daft Punk y al french touch?
De forma explícita. Cuando Daft Punk da forma a su debut, Homework, en 1997, el dúo está empapado de house de Chicago, y «Teachers», la lista afectuosa de los artistas que los formaron, nombra a Gemini junto a la estirpe más cruda de la ciudad: DJ Funk, DJ Deeon, Paul Johnson, DJ Sneak. Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo absorbieron el sonido jacking y astuto de aquella escena y lo llevaron al french touch que conquistó el mundo pocos años después. Los discos complejos e imprevisibles de Kincy, que mezclaban jazz, garage y deep acid house, eran justo el modelo que estudiaban. Para oír el ADN de «Da Funk» o «Around the World», puedes trazar una línea recta que, pasando por Chicago, llega a productores como Gemini.
¿Con qué discos de Gemini empezar?
Empieza por los álbumes. In Neutral y The Music Hall muestran su amplitud, profundo, musical, sin prisa, mientras que Imagine-A-Nation, en Relief, lo capta en su faceta más ambiciosa. Desde ahí, escarba en los primeros maxis de Cajual y Relief, donde los temas son más crudos y pensados para la pista, y en el material de Planet E, donde la sensibilidad Detroit de Carl Craig se encuentra con la calidez de Chicago. Buena parte se ha reeditado y se encuentra fácil en Bandcamp y en las tiendas digitales de los sellos: hoy un principiante puede oír en una tarde una obra que antes costaba años rastrear en vinilo.
¿Qué le pasó a Gemini, y por qué su historia parece una tragedia?
Parte de la fascinación está en el misterio. Kincy desapareció de la industria en la cima misma de su carrera, y desde entonces fans y periodistas peinan su catálogo en busca de pistas, porque los propios títulos se leen como el diario de un genio atormentado. A Moment of Insanity (1995) nombra sin rodeos el malestar psicológico. Tangled Thoughts (1995) evoca la confusión y el enredo mental. Y In and Out of the Fog and Lights (1997), el álbum, es una descripción cruda y poética de una lucidez fluctuante y de la disociación, una frase que suena distinta cuando sabes que el hombre detrás se retiró de la vida pública. Nada de esto es un diagnóstico, pero el arco, una cima de creatividad seguida de una desaparición repentina, es lo que convierte a Gemini de un gran productor en una de las historias más inquietantes de la house.
¿Por qué el legado de Gemini no deja de crecer?
Porque la música sigue encontrando oídos nuevos. Kincy se apartó de la industria a comienzos de los 2000 y vive con discreción en Chicago desde entonces, pero su catálogo se reedita sin descanso desde 2009, ediciones digitales de los álbumes, EP reempaquetados, una caja en 2018 con sus cuatro primeros lanzamientos, y una nueva generación se ha enamorado de él. Productores de Ben UFO a Autechre lo citan, los DJ siguen pinchando sus discos, y cada reedición presenta el sonido a gente que no había nacido cuando se hizo. Esa es la marca de un verdadero maestro: la lección sobrevive al momento. Los discos de Gemini están entre la deep house más humana jamás grabada en Chicago, y la mejor forma de honrar al hombre es simple: ve y escúchalo.



