¿Por qué monta Renate una fiesta de 66 horas?
Renate cumple 19 años este mes y lo celebra de la única forma que sabe: a lo grande y sin parar. La fiesta corre sin interrupción durante 66 horas, del viernes 11 al lunes 14 de septiembre, repartida por las siete salas del club. El cartel mezcla a Daniel Avery con Angel D'lite, Mary Lake, Handmade, Camilla Rae y una tanda de habituales berlineses como Organza, Madalba, Schatz, Das Beat, Fritz Ernst y Dornika, además de bandas en directo. Alrededor de las cabinas hay un programa completo de talleres, drag y burlesque, juegos y performances ambulantes por todo el edificio: la mezcla maximalista y abierta a todo el mundo que ha hecho la fama de Renate desde que abrió.
«Como siempre en Renate, vamos a celebrar lo que hace especial a este sitio: el compromiso de mantenerlo lúdico, raro y hecho por y para la comunidad. Siempre hemos sido un lugar donde artistas, creativos y amantes de la noche se juntan para disfrutar de la música y el espíritu del Berlín que queremos.»
¿Cuánto estuvo Renate a punto de cerrar de verdad?
Este decimonoveno cumpleaños estuvo a punto de no celebrarse nunca. En agosto de 2025, Renate anunció que cerraría para siempre a final de año, tras 18 años funcionando en un edificio okupado, antes abandonado, en Alt-Stralau, Friedrichshain-Ostkreuz. En noviembre, el club dio detalles de lo que llamó su última fiesta: un maratón de 86 horas que arrancaba en Nochevieja y llegaba hasta el 4 de enero de 2026. Después, en diciembre de 2025, Renate consiguió una prórroga del alquiler que le permitió seguir abierto durante 2026, convirtiendo lo que iba a ser un funeral en un bis. El club también sobrevivió, a principios de 2025, a un incendio que dañó la entrada del jardín sin tocar el edificio principal.
¿Qué dice la supervivencia de Renate sobre la escena de Berlín?
Este indulto llega tras una ola de cierres que ha golpeado con fuerza a la techno berlinesa. Watergate cerró definitivamente en 2024 tras casi veinte años a orillas del Spree, y la subida de los alquileres, los conflictos vecinales y la presión inmobiliaria han acabado con varias otras salas en los últimos años. Un club nacido de una okupación, que llega a los 19 años y resucita justo después de anunciar su propio final, es exactamente el tipo de historia a la que se aferra una escena bajo presión.



