¿Qué rechazó realmente el juez?

El 3 de julio de 2026, el juez Alvin K. Hellerstein rechazó el intento de Sony Music de acoplar 30.442 grabaciones más a su demanda por infracción contra la plataforma de música con IA Udio. El caso se queda justo donde estaba: 333 obras. El sello había presentado la solicitud el 22 de mayo de 2026, alegando que solo detectó esos temas después de que la fase probatoria le diera acceso a los datos de entrenamiento de Udio.

El razonamiento gira en torno al calendario y la escala, no a si las grabaciones se usaron. Amontonar más de treinta mil obras tan cerca del final de la exhibición documental, escribió el juez, «exigiría una producción y revisión considerables, generaría nuevas disputas y alteraría de forma sustancial el alcance del caso que tengo ante mí».

¿Por qué pelea Sony en solitario?

Hace un año las grandes discográficas iban en bloque. Ese bloque se rompió. Udio ha firmado desde entonces acuerdos de licencia con Universal Music Group, Warner Music Group, el organismo de derechos independiente Merlin y la asociación de editores NMPA, y cada uno de esos acuerdos zanjó la demanda que había interpuesto quien firmaba. Sony es la única gran discográfica que no ha cogido el cheque para pasar página. Sigue en los tribunales.

Los rivales cobraron sus cheques de licencia. Sony es el único que sigue en el ring.

Eso cambia la lectura del caso. Ya no es la industria del disco contra una startup, sino un solo resistente que comprueba si el pleito le compra mejor posición que una firma.

¿Qué significa esto para tus temas?

Quita los números de expediente y debajo queda la pregunta que afecta a cualquiera que suba música: ¿puede un modelo de IA entrenarse con tus grabaciones sin pedir permiso, y hasta dónde puede meter un titular de derechos en un mismo pleito una vez que logra asomarse al corpus de entrenamiento? Esta resolución responde a la segunda mitad, de forma estrecha. No toca la primera.

Los observadores jurídicos esperan que el pulso más amplio en torno a Suno y Udio sobre el fair use derive en una resolución estadounidense decisiva a lo largo del verano de 2026, capaz de fijar las reglas para todas las empresas de IA musical de golpe. Esa es la decisión que hay que vigilar. La orden de esta semana solo acota el campo de batalla; no pone fin a la guerra.