¿Qué está financiando en realidad Daniel Ek?
El rastro del dinero no tiene misterio. Spotify hizo rico a Daniel Ek; su firma de inversión privada, Prima Materia, puso ese dinero a trabajar, y su mayor apuesta se llama Helsing, una empresa de defensa alemana fundada en 2021 que fabrica drones aéreos y submarinos y la IA que dirige sistemas de armas. Prima Materia lideró la ronda de Helsing en junio de 2025, que levantó 600 millones de euros y valoró la firma en unos 12.000 millones de dólares. Ek la preside. También habría vendido, según Rolling Stone, 345 millones de dólares en acciones de Spotify durante el último año.
¿Por qué se van los artistas ahora?
Porque el hombre en la cima dejó de andarse con rodeos. Ek pasa de consejero delegado de Spotify a presidente ejecutivo, y en una entrevista con el Financial Times en junio dijo no estar «preocupado» y estar «100 % convencido de que es lo correcto para Europa». Para muchos músicos, esa fue la raya. Jamie Stewart, de Xiu Xiu, lo dijo sin rodeos al retirar el catálogo del grupo: «Spotify usa el dinero de la música para invertir en drones de guerra con IA». Massive Attack, King Gizzard and the Lizard Wizard, Deerhoof y Sylvan Esso se han sumado al éxodo, unos borrando sus páginas, otros pidiendo a sus fans que se den de baja. Helsing, por su parte, sostiene que sus sistemas solo se despliegan en países europeos que se defienden de Rusia en Ucrania, y tacha de desinformación las afirmaciones de que su tecnología se usa en otros conflictos.
La objeción es simple: ningún músico quiere que sus reproducciones financien el negocio armamentístico, sea cual sea la bandera del dron.
¿Adónde va el underground en su lugar?
Aquí el house y el techno llevan ventaja. El underground nunca se fio del todo de la economía de Spotify; Bandcamp, Boomkat, el vinilo y la venta directa al fan sostienen esta escena desde hace años, y los Bandcamp Fridays ya canalizan el dinero directo al artista, sin algoritmo de por medio. Para un proyecto electrónico, dejar Spotify es menos un salto al vacío que un encogimiento de hombros. La presión recae ahora sobre los nombres medianos, dependientes de las playlists, que no pueden marcharse sin un plan.



