¿Cómo se pasó de 40 temas a nueve?
Steffi construyó «Half An Owl And A Full Moon Rising», su quinto álbum en solitario, a partir de un fondo de más de 40 composiciones. Las nueve que sobrevivieron en Dekmantel Records tenían que cumplir dos requisitos a la vez: funcionar solas en una sesión de DJ y encajar como un disco pensado de principio a fin. Ese es el reto difícil. Muchos productores saben hacer una herramienta de pista; pocos saben hacer nueve que, juntas, cuenten algo.
La lista de temas: «The Rolling Wave», «Sudden Flash», «Acoustics of Space», «Sweeping Leaps», «Sensation of Suspension», «Free From The Matrix», el tema que da título al álbum, «Half An Owl And A Full Moon Rising», «Twin State» y «Gaseous Vapor». Sale el 9 de octubre y llega después de «Patterns of Vibration», el disco de 2025 grabado junto a Virginia, que Steffi anunció en su propio Bandcamp.
¿Por qué no separa la cabina del estudio?
Pregúntale a Steffi dónde empieza realmente un tema y no señalará un portátil. «No hay tanta diferencia entre estar en la pista, detrás de la cabina o en el estudio», explicó sobre el proceso de hacer el álbum. Es una continuidad que vive desde que empezó a ir de rave a finales de los años 80: la pista alimenta a la cabina, la cabina alimenta al estudio, y el estudio devuelve todo a la pista.
«Hacer este álbum fue como una burbuja agradable, como pasar el rato con buena gente en tu salón virtual.»
No es el discurso típico del aislamiento de estudio. Es una DJ describiendo la producción igual que describiría una buena noche: compañía, confianza, sin presión de tocar para un público que todavía no está en la sala.
¿A qué suenan treinta años de giras?
«Half An Owl And A Full Moon Rising» bebe de Detroit, Chicago, Nueva York, Londres, Ámsterdam, Fráncfort y Berlín, las ciudades que moldearon el oído de Steffi en más de 30 años de giras, sin quedarse fija en ninguno de sus dialectos de house o techno. Una programación de batería firme convive con pads, cuerdas y melodías que no tienen nada de la contundencia de una herramienta de pista pura. «Escribo desde el corazón y lo saco adelante pase lo que pase», dice sobre su método, y añade: «Una buena melodía deja un gran recuerdo».
Con 52 años, cinco álbumes en solitario a sus espaldas y un catálogo de colaboraciones encima, Steffi no persigue un sonido de moda. Vuelve a demostrar que un disco de baile puede seguir siendo un disco para escuchar, no solo para pinchar.



