¿Qué ha cambiado realmente en Sziget?
Sziget Festival ha dejado Superstruct Entertainment. La propiedad de esta institución de Budapest vuelve a su fundador, Károly Gerendai.
Gerendai había renunciado al control mayoritario en 2017, el año en que Superstruct, entonces financiada por Providence Equity Partners y luego absorbida por completo por KKR en una compra de unos 1.300 millones de euros en 2024, se hizo con el 70% del festival que él había convertido en uno de los grandes eventos de Europa desde un encuentro estudiantil en 1993. Nueve años después, Superstruct se va y Gerendai vuelve a mandar, justo antes de que abra la edición 2026 el 11 de agosto.
El director general de Sziget, Tamás Kádár, presentó la separación como amistosa: "La etapa de Superstruct nos permitió atravesar la pandemia e invertir en la calidad del festival, se lo agradecemos." Gerendai, por su parte, prefirió hablar de futuro y no de balance.
"Nuestro objetivo es reforzar la identidad y los valores propios de Sziget, profundizando su relevancia cultural y su vínculo con Budapest." - Károly Gerendai
¿Por qué ahora, a días del festival?
Dos hechos conviven, sin que uno explique necesariamente al otro. Superstruct lleva meses en el punto de mira de una campaña de boicot de toda la escena, que acusa a KKR de lucrarse con empresas ligadas a los territorios palestinos ocupados. Esa presión ya le costó a Sónar sus tres fundadores y vació carteles enteros en Field Day. Y la propia Superstruct, según DJ Mag, arrastraría pérdidas multimillonarias en los últimos años, el tipo de agujero financiero que empuja a un fondo a soltar activos, no a aferrarse a ellos.
Sziget no es el único festival húngaro que Superstruct ha soltado: Volt y Balaton Sound también salieron de la cartera del grupo, lo que sugiere una retirada regional al menos tanto como una concesión dirigida a los activistas. Que la recompra de Gerendai haya sido forzada por las cuentas de Superstruct, acelerada por el coste reputacional del boicot, o simplemente el ejercicio de una opción que solo él tenía, ninguna declaración pública lo confirma, y ninguna de las dos empresas ha vinculado oficialmente la salida con la campaña de protesta.
¿Cómo es la edición 2026 reducida?
Sziget durará cinco días en vez de la semana completa habitual, del 11 al 15 de agosto, siempre en la isla Óbuda, en pleno Danubio. El festival también ha asegurado un nuevo acuerdo plurianual de uso del suelo con el ayuntamiento de Budapest, que ata el evento a la isla durante años, sin importar quién sea su dueño. Para un festival que pasó nueve años bajo el paraguas de KKR, esta es la señal más clara hasta ahora: Sziget apuesta por volver a ser el festival de Gerendai, con un formato más pequeño, y no un activo de Superstruct.



