Un tema hecho de principio a fin por una máquina acaba de encabezar una lista de género en Beatport y, según Kevin McKay, quienes lo compraban y lo pinchaban no tenían ni idea. El fundador de Glasgow Underground lo contó en Instagram el 24 de junio: un tema había alcanzado un número uno de género en Beatport sin stems, sin sesión de estudio, con nada más que un prompt de Suno detrás.
¿Qué descubrió exactamente Kevin McKay?
El relato de McKay es directo. "No había stems. Todo salió de un prompt en Suno", escribió, describiendo un tema terminado, listo para las listas, generado a partir de texto. Tuvo cuidado de aclarar que no era "bazofia de IA": "es música convincente, capaz de encabezar listas, que suena exactamente igual que el resto". Lo que sacudió a los productores no fue que la IA exista, sino que ese tema pasara el filtro sin ser detectado y se quedara en lo más alto de su género mientras artistas reales peleaban por los mismos puestos.
Presentó la publicación como un aviso más que como una denuncia, y se negó a nombrar al artista o al tema. El error, según él, no fue usar la herramienta, sino esconderla: la música salió sin ninguna advertencia, y McKay dice que la pilló antes de un lanzamiento más amplio.
"Esto no es bazofia de IA, es música convincente, capaz de encabezar listas, que suena exactamente igual que el resto."
¿Por qué no lo pilló nadie?
Porque no había con qué pillarlo. Las listas de género de Beatport se mueven por ventas y por el apoyo de los DJ, no por ningún control de cómo se hizo un tema. Un comprador que recorre la lista, un DJ que lo suelta en el peak time, un bailarín que intenta hacerle Shazam en la pista: ninguno tenía señal alguna de que el tema saliera de una casilla de prompt. Esa es la parte incómoda de la historia: el filtro que el underground da por hecho, sobre el gusto, sobre el oficio, sobre quién hace de verdad la música, sencillamente no existía.
¿Qué va a hacer Traxsource?
Un día antes de la publicación de McKay, Traxsource movió ficha. El 23 de junio la tienda anunció que, desde el 1 de julio de 2026, etiquetará cada lanzamiento como "hecho por humanos" o "asistido por IA", con los temas totalmente generados por IA marcados para su retirada. Se apoya en dos empresas de detección, SH Labs y SoundPatrol, para clasificar lo que se sube, y traza una línea entre la IA usada como herramienta, diseño de sonido, tratamiento de voces, masterización, y los temas sin autoría humana real alguna.
El cofundador y director técnico Marc Pomeroy lo planteó en términos de supermercado: "Imaginamos un futuro en el que comprar música se parezca a comprar comida hoy, los productos convencionales justo al lado del ecológico certificado." La tienda añadió que su comunidad "merece saber que la música que compra, lista y pincha la hicieron artistas reales con una intención creativa real". Es el paso más concreto hasta la fecha de una tienda especializada, y coloca a Traxsource junto a Apple Music, Deezer, Spotify y YouTube, que han prometido alguna forma de etiquetado de la IA.



