¿Por qué cierra The White Hotel?
El agua, sobre todo. El club ha pasado una década dentro de un antiguo taller de coches en un polígono industrial de Salford, y el edificio nunca ha dejado de pelear contra el clima. El cofundador Austin Collings lo dijo sin rodeos: en el fondo, esto es una ciénaga. A eso se suma un plan urbanístico trazado el año pasado por los ayuntamientos de Salford y Manchester, que reserva el solar para un nuevo parque, una obra de defensa frente a crecidas pensada para responder a las previsiones de un fuerte aumento de las inundaciones que antes solo ocurrían una vez por siglo. La sala que acogió algunas de las propuestas más valientes del país queda, sobre el papel, en zona inundable.
Lo que eleva todo esto por encima del típico aviso de cierre es el tono. The White Hotel no suplica un rescate. Collings y Ward han dicho que prefieren irse a su manera, mucho antes de que el local se petrifique en un museo de sí mismo. Tras diez años de lo que Collings resume como presupuesto mínimo e ideas a raudales, lo dejan mientras todavía significa algo.
¿Qué lo hizo importante?
Un taller de coches con equipo de sonido y casi ninguna regla. A lo largo de su trayectoria, la sala dio espacio a Andrew Weatherall, Objekt, DJ Stingray 313, y a toda una oleada de artistas del Gran Manchester que no sonaban como nadie más, Space Afrika, aya, Blackhaine, Rainy Miller. Ward describió una vez su filosofía de programación como estar en el momento y ser del momento, y por eso mismo el sitio se ganó una fama muy por encima de su aforo. Era una sala donde el prestigio lo daba la programación, no la lista de invitados.
Presupuesto mínimo, ideas a raudales.
¿Cómo se despide?
Alto y mirando hacia delante. El calendario de cierre está repleto de los nombres que forjaron la leyenda del local: Zenker Brothers, re:ni, Mama Snake, Galcher Lustwerk, Rhadoo, dBridge, el tándem de Eris Drew y Octo Octa, y Nathan Fake. Y luego está lo que más dice sobre estos dos. En vez de limitarse a echar el cierre, Collings y Ward lanzan Black Lights, un nuevo festival de tres días en los alrededores de Blackpool este junio, con A Guy Called Gerald, Mica Levi y The Caretaker, y montan una productora de cine. El final de un club suele ser una resta. Este se lee más bien como un traslado del impulso hacia otro sitio.



