¿Por qué han vuelto las medidas más duras tras ser rechazadas?
En junio, la comisión de leyes de la Asamblea retiró del texto las disposiciones contra las free parties por considerarlas desproporcionadas. Pero en cuatro días de debate en el pleno, del 7 al 10 de julio, el gobierno las fue reintroduciendo enmienda a enmienda, recuperando las penas de cárcel para quien organice una free party sin declarar, y el examen terminó con un texto más duro que el aprobado en comisión. Esa es la versión que llega a la votación solemne del miércoles, donde el respaldo de la Agrupación Nacional, la derecha y el bloque centrista que sostiene a Laurent Nuñez hace la aprobación casi segura.
No es la primera vez que la ley francesa apunta a las free parties: ya en 2002, la enmienda Mariani permitía a los prefectos requisar los equipos de sonido y exigía declarar el evento con antelación. Ripost va más allá, al convertir la propia organización en delito.
¿Quién defiende la free party en el hemiciclo, y quién quiere acabar con ella?
El diputado Paul Christophle defendió desde la tribuna que las free parties son la raíz cultural de una escena techno que el mundo entero envidia a Francia, un underground que sería absurdo intentar erradicar por ley. En el extremo opuesto, el diputado Eric Michoux habló de "okupas" que convierten el campo en "letrinas gigantes". La división atraviesa la propia votación: no es un texto de orden público aprobado sin más, es un verdadero debate sobre lo que representa la free party para Francia.
¿Qué responde la escena?
Jennifer Cardini: parece que estos políticos nunca fueron jóvenes... es surrealista y peligroso.
Mientras tanto, el colectivo Tekno Anti Rep se está organizando para presionar antes de la votación del miércoles, el último capítulo de un pulso entre los raveros y el Estado que viene de mucho antes que Ripost.



