Nueve horas bastan para ver cómo una sala cambia por completo: el público que llega a medianoche no es el mismo que sigue en pie al amanecer. Los Martinez Brothers conocen esa cuenta mejor que casi nadie: parte de su fama se basa en sesiones maratónicas, hasta 24 horas seguidas en el Club Space de Miami durante la Miami Music Week. El 12 de septiembre aplicaron esa misma cuenta en su propia ciudad, tocando una sesión maratónica y abierta en Refuge, en Brooklyn, una sala de 500 personas que nunca ha vendido una sola mesa VIP.

¿Por qué tocar nueve horas en casa en lugar de un turno de cabeza de cartel?

La mayoría de los DJ en gira tratan una fecha en su ciudad natal como cualquier otra parada: un turno de noventa minutos, un vuelo a la mañana siguiente. Los Martinez Brothers usaron la noche de otra manera. El cartel se celebró bajo Cuttin' Headz, el sello que los hermanos fundaron en 2014 para dar visibilidad al underground neoyorquino, con Black Fancy, Goosey y el local de Brooklyn Simon Heyliger calentando la sala. Pero en lugar de ceder el turno tras una hora y seguir camino, los hermanos se quedaron tras los platos la mayor parte de la noche, convirtiendo lo que pudo ser un simple showcase de sello en la sesión más larga de su carrera tocada realmente en Nueva York.

¿Qué hace de Refuge la sala adecuada para una sesión sin reloj?

Refuge abrió en East Williamsburg en septiembre de 2025 con una apuesta que la mayoría de clubes de Brooklyn no hacen: sin zonas VIP, sin servicio de botellas, sin mínimos de mesa que subvencionen la entrada. Sus fundadores, el promotor John Dimatteo y el ingeniero de sonido Craig "Shorty" Bernabeu, construyeron la sala de 500 personas en torno a un sistema de sonido analógico REX de tres metros hecho a medida, y un año después esa apuesta ha dado resultado en reputación más que en titulares: una audiencia internacional construida casi por completo de boca en boca. Esa ausencia de reloj, ningún cambio de turno de servicio de botellas empujando a la gente hacia la puerta, ningún anfitrión VIP despejando mesas para la siguiente reserva, es exactamente lo que necesita una sesión de nueve horas. Los asistentes describieron la noche en redes como abierta, sin hora de cierre anunciada; alguien escribió que los hermanos "estaban hechos para" Refuge, y que Refuge "estaba hecho para" ellos.

Para esto estaban hechos, para esto estaba hecho Refuge. Sin hora de cierre.

¿Cómo encaja esto en el historial de sesiones maratónicas de los Martinez Brothers?

Su fama por las sesiones largas no es nueva. En el Club Space de Miami, durante la Miami Music Week, han tocado sesiones que superaron la hora de cierre prevista hasta sumar cerca de 24 horas en una sola estancia, con reportes de sesiones de 14 horas en Sunwaves y Heart. Compárese con su residencia fija en DC10, en Ibiza, donde los turnos de Circoloco duran las habituales dos o tres horas. Las nueve horas en Refuge quedan entre esos dos extremos: ni de lejos su cifra más larga, pero sí la sesión más extensa de su carrera en la ciudad que realmente llaman hogar.

¿Por qué importa una noche en Brooklyn más allá de Brooklyn?

Que un dúo de DJ toque tanto tiempo, tan a fondo en su propia ciudad, en una sala que renuncia a los ingresos del servicio de botellas, es una apuesta por otra economía de la vida nocturna: atención y resistencia en lugar de mínimos de mesa. Refuge tiene un año de vida y ya está demostrando que nombres de gira internacional tocarán sesiones así de largas sin que un sistema VIP sostenga la cifra. Eso es lo que merece seguirse fuera de Nueva York, no la lista de temas.