¿Qué constató la CMA exactamente?

Quien ha comprado una entrada de concierto por internet conoce la jugada: un precio que parece correcto hasta la última pantalla, donde aparecen tarifas de envío y servicio que inflan el total sin avisar. La filial británica de StubHub hizo justo eso, y el 23 de junio de 2026 la autoridad de competencia dictaminó que infringió la ley. El regulador halló que StubHub UK ocultaba las tarifas de envío y servicio hasta el pago, en entradas de música y deporte vendidas entre el 6 de abril y el 7 de diciembre de 2025, una táctica que los reguladores llaman drip pricing.

El momento importa. Esas tarifas chocaban con la ley DMCC, el nuevo marco que obliga a los vendedores a mostrar el precio completo, todo incluido, desde el inicio. Es una de las primeras sanciones bajo ella, y por eso se lee menos como un tirón de orejas aislado y más como un aviso a todo un sector.

¿Cuánto y quién recibe el reembolso?

StubHub UK debe devolver a 51.350 clientes un total de más de 590.000 libras, unas 10 libras cada uno de media. Los reembolsos son automáticos: el dinero vuelve a la tarjeta usada en la compra y los compradores afectados no tienen que reclamar nada. La empresa admitió la infracción y aceptó pactar pronto, lo que le valió una rebaja del 40 por ciento que dejó su multa en unas 889.000 libras, frente a una cifra que se había llegado a citar en 1,2 millones.

La tarifa que se cuela en el último clic ha sido durante años el centro de beneficio silencioso de la venta de entradas. Un regulador acaba de ponerle un número, y un reembolso.

¿Por qué esto es más grande que StubHub?

La música electrónica vive y muere por la venta de entradas, de la rave de almacén a 12 libras al día de festival a 90. El drip pricing es endémico, en la reventa y en la venta primaria, y los fans lo han tragado porque no había consecuencia. Ahora la hay. Toda plataforma que venda al Reino Unido debe asumir que la regla del precio total se aplicará, y que ignorarla cuesta reembolsos, multa y titular. Por una vez, el sablazo del pago lleva una etiqueta, y la paga el vendedor.