¿Qué abre exactamente, y dónde?

[119] abre sus puertas el viernes 23 de octubre en Storkower Strasse 119, Prenzlauer Berg, con una fiesta de apertura que arranca a las 22h y sigue hasta las 10h del sábado. El club se reparte en dos salas. Block, la más pequeña, suena house y techno con Traytex, Shanda, Rill, Hontas, TRIS y BBetriebswirt a los mandos. La Halle, más grande, se reserva para los directos de DEV y Choreophila. Las zonas al aire libre abrirán el próximo verano.

La apertura coloca al [119] en un vecindario cada vez más concurrido. Basta caminar por Storkower Strasse para pasar junto a ROSA, el club centrado en el kink que abrió en septiembre en el antiguo local de Mensch Meier, y DSTRKT, instalado en lo que fue el Anomalie Art Club. Tres salas electrónicas, prácticamente en el mismo tramo de calle, en una ciudad que se pasó de 2023 a 2025 hablando del problema contrario.

¿Por qué importa precisamente esta dirección?

Hasta el año pasado, Storkower Strasse 119 era la sede de la Kirche von Unten (la Iglesia desde abajo), uno de los nombres más tenaces de la historia de la disidencia en la Alemania del Este. La KvU nace en 1987 alrededor del «Kirchentag von unten», un congreso protestante paralelo organizado en Berlín Este por gente que veía a la jerarquía oficial demasiado cómoda con el Estado. Reunió a más de 6.000 personas en un momento en que juntar a tanta gente sin el visto bueno de la Stasi ya era, de por sí, un acto de resistencia. La KvU siguió activa mucho después de la reunificación, mudándose varias veces al ritmo de los cambios inmobiliarios de Prenzlauer Berg: expulsada de su antigua sede cerca del Mauerpark tras un conflicto con el propietario, se instala en unas oficinas de Storkower Strasse 119 en 2014.

Ahí no terminó la historia. La KvU recibió un preaviso de rescisión para ese edificio, con ambas partes discutiendo si el plazo aplicable era de seis semanas o seis meses, y había desalojado por completo la dirección a finales de marzo de 2025, reapareciendo en Tiergarten ya en mayo. El edificio pertenece a Delphi Vermoegens- und Verwaltungsgesellschaft, una empresa fundada por Rolf Wegener, señalado en 2010 por financiar al FDP en Renania del Norte-Westfalia. Los operadores del [119], que no han dado su nombre, aseguran haber dejado a propósito huellas visibles de esa historia: tubos fluorescentes de la era de la RDA que siguen en su sitio, paredes remendadas que optaron por dejar a la vista en lugar de alisar.

¿Contranarrativa, o la misma historia con mejor iluminación?

El cierre de clubes en Berlín no es un rumor. El Mensch Meier, a pocas puertas del [119], cerró en diciembre de 2023 cuando los hábitos de ocio cambiaron y mantener un club salía más caro de lo que la taquilla podía cubrir; terminó reabriendo como ROSA. En ese contexto, una sala nueva de dos pistas con una apertura de doce horas es, hoy, algo realmente poco frecuente, y es justo leerlo como un voto de confianza: en esta ciudad todavía queda un hueco con forma de pista de baile que merece la pena llenar.

Pero la propia historia del edificio juega en contra de ese optimismo. El espacio que ocupa ahora el [119] está vacío precisamente porque al grupo que durante décadas le dio su peso político lo echó un conflicto con el propietario. Conservar los viejos fluorescentes es un gesto bonito. No borra el desalojo que dejó la sala disponible.

«Queríamos que la cultura volviera a este sitio», han declarado los nuevos operadores sobre la decisión.